Del discurso de ayer de Ibarretxe en el Parlamento me quedo con una frase: “Tenemos que conseguir transformar la marca ‘hecho en Euskadi’ en la marca ‘creado en Euskadi’ y ser reconocidos en el mundo como ‘el País de la Innovación”. Es un objetivo interesante y me alegro de que se haya planteado, pero tengo ciertas dudas sobre nuestra capacidad de conseguirlo.

No tanto porque no podamos plantear una economía basada en la innovación. Creo que estamos en el buen camino y que vamos a llegar lejos en este terreno si mantenemos el ritmo impuesto en los últimos dos años. Pero hay que admitir que en Euskadi tenemos grandes carencias a la hora de vender marcas. Dudo, por ejemplo, que hayamos conseguido reconocimiento por un supuesto “made in Euskadi”.

Sí hemos alcanzado un elevado nivel de calidad y solvencia técnica en lo que producimos. Pero lamentablemente poca gente sabe que, cuando compra un coche o se monta en un avión, una parte importante de ese vehículo ha sido fabricada e incluso diseñada en Euskadi. Este objetivo de reconocimiento apenas se ha alcanzado. Si se ha hecho algún tipo de campaña de marketing para conseguirlo, cosa que desconozco, me temo que ha fracasado.

Por si fuera poco, con el ‘creado en Euskadi’ vamos a tener una dificultad adicional. No es lo mismo fabricar que crear. Este es uno de los retos más importantes que vamos a afrontar, porque supone romper esquemas mentales. Creo que lo vamos a conseguir, pero a veces tengo la impresión de que hace falta eso que un tal Schumpeter denominó “destrucción creativa”. Es decir, que tendremos que eliminar algunas empresas (y administraciones) para poder dejar sitio a los que tengan una vocación más creativa.

Temas: ,