Hasta ahora lo que se decía en las comisiones de investigación del Parlamento Vasco era privado, aunque después una gran parte de las comparecencias se filtraban a ciertos medios “amigos” de uno u otro partido. Esta pasada semana se ha decidido que pasen a ser públicas, lo que es muy de agradecer.

El secretismo que rodeaba a las comisiones de investigación era absurdo. Sonaba a corporativismo entre políticos, a tratar de arreglar los problemas entre ellos al margen de la sociedad. Y se supone que los parlamentarios son representantes de los ciudadanos, no barreras entre ellos y los gobiernos, como podía parecer que ocurría en casos como éste.

Por cierto, ya que se ha eliminado esta falta de transparencia, probablemente porque clamaba al cielo, me gustaría que se planteara algo parecido respecto a la documentación que el Gobierno remite a los miembros del Parlamento Vasco. En este momento, una parte importante de las respuestas del Ejecutivo a preguntas de parlamentarios no es accesible para los ciudadanos, como ya he denunciado anteriormente.

Es un caso más de falta de transparencia, sin justificación alguna. En la era de WikiLeaks, cuando ha quedado más claro que nunca lo importante que es que los ciudadanos podamos acceder a toda la información disponible sobre lo que hacen y deshacen nuestros gobernantes, no tiene ningún sentido que haya documentos que se nos ocultan. No solo no tiene sentido sino que resulta incluso altamente sospechoso.

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