garona3Aunque asegurar algo en el tema de Garoña es complicado, puesto que la falta de un criterio claro por parte del Gobierno de Rodríguez Zapatero hace que cada día haya una impresión diferente, me mojo y doy por seguro que Garoña cerrará en 2011, justo a los 40 años de su puesta en marcha.

En los próximos días se le otorgará una prórroga de dos años hasta 2011. Lo que no se sabe a ciencia cierta es si la orden será la de cerrar fijo en esa fecha o plantear unas condiciones tan duras para su renovación en 2011 que las propias eléctricas propietarias (Iberdrola y Endesa al 50%) renuncien a ella. Aunque el Consejo de Seguridad Nuclear plantea unas inversiones asequibles de 50 millones de euros en cuatro años y las propietarias estarían incluso dispuestas a invertir 150 millones en 10 años, si desde el Gobierno se plantea entrar en el tema de las grietas en los tubos del reactor el importe de la renovación saldría muy caro.

Además, “vender” la idea de cerrar la central no es tan complicado, cuestiones políticas (cumplimiento del programa electoral del PSOE, efecto positivo para el nuevo Gobierno Vasco del PSE, …) al margen.

En primer lugar, desde el punto de vista del suministro, España exporta anualmente el triple de electricidad que produce Garoña y el año pasado la electricidad producida por las renovables aumentó en tres veces la cantidad producida por la central burgalesa, que es un 1% del total.

Incluso por el tema de las inversiones y el empleo se le puede dar la vuelta al argumento que defiendo su cierre. El cierre de Vandellós (2003) supuso invertir 94 millones y generar 2.700 puestos de trabajo. El desmantelamiento de Zorita (2006), una central nuclear muy pequeña, 170 millones de euros y unos 300 empleos.

Desde el punto de vista de las propias eléctricas, hay varios argumentos por los cuales pueden preferir el cierre de Garoña. La crisis ha hecho que baje la demanda (nada menos que un 15% en Euskadi) y por lo tanto baje el precio de la electricidad que reciben las generadoras. Les conviene reducir la oferta (cerrando esa nuclear) para que suba el precio de la electricidad.

Aparte del precio, como muchas fábricas que eliminado turnos y actividad por la noche, se ha producido la circunstacia de que ha habido que desconectar parques eólicos por la noche, aun con viento, porque la demanda estaba cubierta con nucleares y centrales de ciclos combinado, que no se pueden apagar y encender con flexibilidad. Por lo tanto, las eléctricas están teniendo que renunciar a la prima eólica consiguiente.

Por último, para Iberdrola el terreno de Garoña le vendría muy bien para su pretendida central de ciclo combinado en la zona: el terreno ya está calificado urbanísticamente para ello, ya existen las infraestructuras de transporte eléctrico, se cuenta con el personal cualificado… y una central típica tiene dos ciclos de 400 MW cada uno, cuando la potencia actual de Garoña es de 460 MW. Iberdrola tenía previsto implantarla en Miranda de Ebro, pero un referéndum popular la rechazó. Muy cerca, en Lantarón (Álava),  Gas Natural va a construir una central de 800 MW.

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