Parece que por fin se empieza a plantear seriamente en Euskadi la promoción del uso de la bicicleta como herramienta de transporte. Esta semana hemos conocido un programa de ayudas del Gobierno vasco para la construcción de bidegorris y la decisión de la Diputación de Gipuzkoa de aumentar la red de carriles-bici en 378 kilómetros.

Ambos proyectos están relacionados con la lucha contra el cambio climático, que pasa por crear “un sistema de transporte sostenible”. Sin embargo, estos tímidos esfuerzos contrastan con las fuertes inversiones en carreteras y autopistas, que no se frenan sino que incluso se incrementan.

Así, en las medidas para evitar la recesión que han acordado las tres diputaciones y el Ejecutivo de Vitoria-Gasteiz no figura ni una sola relacionada con los carriles-bici. Sin embargo, se mantienen las multimillonarias inversiones públicas previstas en autopistas, como la Supersur en Bilbao o las diversas circunvalaciones de Donostia.

Sea como fuere, los dos millones de euros reservados por el Gobierno Vasco para la redacción de planes y para la construcción de carriles-bici son un primer paso interesante. Ahora queda en manos de los ayuntamientos y mancomunidades el aprovechar estos recursos. Salvo Vitoria-Gasteiz, Donostia, Bilbao, Getxo e Irun, los municipios vascos no parecen haber mostrado hasta el momento demasiado interés por esta posibilidad. Hay que destacar especialmente el caso de Donostia, que ha creado incluso un Observatorio de la Bicicleta.

Capítulo aparte se merecen las diputaciones, que son las entidades que mayor entusiasmo deberían mostrar por la construcción de bidegorris que realmente sirvan para sustituir al coche. La vizcaína tiene una web en la que menciona un plan, pero su margen de tiempo es demasiado largo (hasta 2016) y por el momento apenas se ha plasmado en pequeñas medidas de tipo promocional. El parque de carriles-bici está más o menos estancado en Bizkaia y sólo hay uno operativo, el que une Portugalete y la playa de La Arena, cuya función está más relacionada con el ocio que con la sustitución del coche.

La guipuzcoana es la diputación que más ambiciosa se ha mostrado. Su idea es aumentar la red actual en 378 kilómetros, aunque aquí también se incluyen las vías de titularidad municipal. Una vez completado este objetivo, en Gipuzkoa habrá nueve bidegorris: Donostia-Irun, Donostia-Mutriku, Donostia-Beasain, Valle del Deba, Valle del Urola, Bergara-Beasain, Irun-Endarlatza, Leitzaran y Maltzaga-Ermua. Eso sí, por el momento no hay plazo de ejecución.

Temas: