Caja Laboral tiene previsto cerrar nueve oficinas fuera de Euskadi, según explica su presidente, Txomin García, en una entrevista publicada en los diarios de Vocento. Hay que recordar que la entidad de Mondragon se vio muy afectada el año pasado por la quiebra de Lehman Brothers y por la suspensión de pagos de Urazca, que prácticamente redujeron sus beneficios a la mitad.
Lo curioso de los cierres de oficinas es que Txomin García trata primero de negarlo, y luego le pone otro nombre: “No planteamos cierres, aunque sí algún reajuste mínimo de fusionar oficinas, que podría afectar a unas nueve sucursales, principalmente en la red de expansión”. Obviamente, ese tipo de reajuste pasa por cerrar oficinas. Además, García también reconoce que la apertura de nuevas sucursales está paralizada desde el año pasado.
Por cierto, hacía mucho que no se veía a un ejecutivo de Caja Laboral en una entrevista. De todas formas, esta “semántica” no es exclusiva de Txomin García. Está generalizada. ¿Por qué a los políticos y a los líderes empresariales les cuesta tanto admitir públicamente que las cosas van mal? ¿Por qué no quieren admitir que sus “reajustes” en realidad son cierres? ¿Por qué a los que se van a ir a la calle les van a contar una historia y a los clientes otra? ¿Por qué se ocultan tanto las miserias empresariales? ¿Por qué no se dan cuenta de que los usuarios de sus servicios estamos hartos de estos “engaños”?
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11/09/2008
Hombre, a no ser que las preguntas que haces sean retóricas, es una obviedad. Hace unos días conversaba con un periodista de carrera y con unos años de experiencia, cuando hice alusión a algunos de los 11 principios de la propaganda, esos que se atribuyen a Joseph Goebbels, dijo que eso no se estudia en la facultad. Supongo que estaba de broma o quizá no
Ningún empresario reconocerá en público que su empresa está en crisis, es malo para el negocio, muy malo. La mera sospecha de que está en dificultades por parte de clientes y proveedores supone problemas añadidos. Si se trata de políticos la cosa es similar, aunque son más aficionados a los eufemismos y al discurso vacuo.
Un saludo