Xabier Caño, el director de la agencia pública Ihobe, sabe qué tiene que decir a la prensa para conseguir un buen titular. Y vaya si lo ha conseguido: “No es ciencia ficción que la mitad de Bilbao puede inundarse”. Claro que sí. Seguro que sólo se salvarían Santutxu, Rekalde y Arangoiti, los barrios más montañosos.

¿Pero debe ser ésta la mayor preocupación “actual” del responsable de una sociedad pública encargada del medio ambiente? Sinceramente, creo que no. Es cierto que alguna web permite ver la superficie del Gran Bilbao que yacería bajo el agua de proseguir el cambio climático. Pero esto son simples previsiones contra las que Ihobe poco puede hacer.

Los auténticos problemas medioambientales de la Euskadi de hoy en día son otros: el lindane que aparece y desaparece por Barakaldo, las diversas canteras que todavía afean nuestro entorno, los terraplenes de la A8 en Gipuzkoa o las antenas de telefonía móvil, auténtico trastorno para muchos vascos.

Si la mayor prioridad del director de Ihobe es el cambio climático, a lo mejor lo que no tiene sentido es que exista esta agencia. Si sólo ha sido una declaración mediática, le podremos perdonar, siempre que no se olvide en el día a día de los auténticos destrozos medioambientales que todavía padecemos en Euskadi.