“Este es un país de cotillas”. Esa fue, según Iñaki Anasagasti, la reacción de Patxi López ante la publicación en Internet de las declaraciones de patrimonio de los diputados y senadores españoles. Su respuesta contrasta con la de Antonio Basagoiti, que hoy ha decidido de motu propio hacer públicas sus posesiones vía Twitter.

No es que el líder del PP vasco tenga gran cosa. “Tengo: Casa en Getxo, piso en gananciales con su hipoteca sito Bilbao, cuenta corriente con unos 12.000€, moto Gilera y automóvil Skoda”, ha dicho. Posteriormente ha aclarado que no ha puesto nada a nombre de sus parientes y que antes de entrar en política ya tenía uno de los pisos en propiedad, una moto, un coche y unos 60.000 euros.

La diferencia entre López y Basagoiti muestra dos estilos completamente distintos de hacer política: la del que cree que la opacidad de los representantes es sagrada y la del que confía en la transparencia como vía para mejorar las cosas y democratizar la función pública. Hoy el líder del PP vasco ha dado una lección al lehendakari y a otros muchos. También ha demostrado que las redes sociales se pueden utilizar para mucho más que para compartir aficiones musicales.

La corrupción está ahí. Y la sensación de que en política todos roban está muy extendida en España y en Euskadi también, aunque menos. Los representantes públicos no pueden seguir viviendo al margen de esta realidad y deben combatirla. Declarar patrimonios (reales) antes y después de entrar en ese mundo es fundamental para que la gente vuelva a confiar en la política.

Términos empleados para llegar hasta aquí:

Temas: , , ,