
(2003-08-15) El Gobierno de Vitoria-Gasteiz encargó a la consultora Andersen, rebautizada como "Bearing Point" tras el escándalo Enron, el Libro Blanco del Audiovisual Vasco, un documento que define en 160 folios las medidas a tomar para consolidar este sector económico y cultural en el marco del desarrollo de la Sociedad de la Información.
El Ejecutivo pretende potenciar las empresas dedicadas a producir contenidos para la televisión, el cine o Internet, ante el importante crecimiento que se está produciendo en este área. Actualmente, según cifras aportadas en este estudio, Bizkaia, Alava y Gipuzkoa apenas generan conjuntamente un 1% de los ingresos procedentes de la industria audiovisual, frente al 74% de Madrid y al 16% de Cataluña, y el 5,1% de los de la música en vivo.
Como contrapunto a estos datos tan negativos, el Libro Blanco destaca el origen vasco de un buen número de directores de cine y de grupos musicales de trayectoria internacional. La industria vasca del audiovisual reúne a unas 400 empresas con 3.000 trabajadores, siendo Euskal Telebista y Eusko Irratia, con 600 empleados, los tractores principales del sector.
El texto, que tiene un tono un tanto político, dedica su prólogo a resaltar la importancia de la tradición cultural vasca a la hora de crear un tejido empresarial relacionado con el mundo de los contenidos. "No hay que olvidar que la producción propia, además de reflejar sentimientos, valores, circunstancias y gustos es muy importante para el desarrollo colectivo", señala en el prólogo.
Tal es el énfasis dado a estos aspectos 'culturales' que algunos párrafos del Libro Blanco, supuestamente redactado por especialistas ajenos al mundo de la política, parecen extraídos del programa electoral del PNV, partido al que precisamente pertenecen los directivos de Andersen en Euskadi. El documento justifica, por ejemplo, la "creación de medios de comunicación propios" y felicita al lehendakari Ibarretxe, al que cita en alguna ocasión.
A la hora de definir a los actores, tanto privados como públicos, que deben participar en la consolidación de este sector, el Libro Blanco únicamente se fija en los de ámbito autonómico, como Euskaltel o EITB, y ni tan siquiera menciona a otros como TVE o Telefónica, que ya participan en el tejido económico vasco. Al Grupo Correo le achaca haber optado por instalarse en Madrid con la entrada en el capital de Telecinco.
En el lado positivo, el documento dedica una atención especial a Internet como campo con más futuro para el audiovisual y hace un interesante análisis de la situación actual de la contratación por parte de EITB. El Libro Blanco critica la excesiva concentración de productoras cuyo único cliente es Euskal Telebista y la eventualidad de los empleos del sector.
Como alternativa para el futuro, el documento destaca las oportunidades que despierta el desarrollo de programas de dirigidos a televisiones de tipo local o regional y la producción de contenidos para la banda ancha en Internet. Para esta última finalidad, sugiere que EITB cree una unidad especializada en contenidos interactivos, algo que paradójicamente sucedió hace algunos meses con la constitución de EITBnet.
Entre las medidas propuestas se echa de menos alguna relacionada con la gestión de los derechos de propiedad intelectual, un campo que mueve ingentes recursos económicos, que supone un importante coste para el mundo de la producción cultural y que está en vías de liberalización. Sin embargo, el Libro Blanco sugiere la constitución de un buen número de clusters, sociedades públicas, comisiones y comités de seguimiento, cuya justificación es más que discutible, dada la escasa dimensión del sector.