Aranda de Duero, de lugar de paso a destino turístico

Panorámica 360º Aranda de Duero

Panorámica 360º Aranda de Duero (Photo credit: rahego)

Aranda de Duero ha sido tradicionalmente un lugar de paso para los vascos que se dirigen hacia el sur, una situación que cambió con la construcción de la autovía en los noventa y que ahora se está transformando completamente al convertirse su región en destino turístico. Y es que aquí se unen tradiciones gastronómicas que han cobrado un gran protagonismo, como el lechazo asado o los vinos de Ribera del Duero, y una riqueza cultural inigualable. Repasémoslo:


Aranda de Duero es una ciudad relativamente grande (la tercera de Burgos, tras la capital y Miranda de Ebro) en la que se han establecido importantes empresas como Pascual, Michelin, TodoAceros (metalurgia) o TecnoAranda (torres eólicas). Estas dos últimas huían curiosamente de los altos precios de la mano de obra en Euskadi. Por cierto, tengo un amigo, el bloguero Raúl Hernández, que se estableció con su familia en esta ciudad por su equidistancia de Madrid (centro laboral), Bilbao (familia de su mujer) y Salamanca (su familia).

A nivel estríctamente turístico, las autoridades están promocionando mucho las bodegas subterráneas, una tela de araña de pasadizos excavados manualmente por los propios arandinos con picos y cestos para sacar tierra y piedras con la luz de las velas. Se comunicaban entre sí para permitir el paso del aire que facilita la conservación del vino. En la actualidad se pueden visitar unos siete kilómetros de estas despensas bajo tierra con cerca de 135 bodegas de uso privado.

Este año, además, se celebra un acontecimiento muy especial para los amantes del arte sacro: Eucharistia, también conocido como Las Edades del Hombre. Se trata de una muestra de 130 piezas representativas de la riqueza religiosa de Castilla y León que se expondrán durante seis meses en dos iglesias de la localidad. Pero si prefieres otro tipo de museos, en Aranda hay uno de juegos tradicionales que alberga un curioso futbolín de otros tiempos, y los más marchosos ya saben que en agosto se celebra Sonorama, un festival de música indie.

Y en la comarca hay atractivos culturales y paisajísticos como las ruinas romanas de Clunia, el pueblo de Haza, el castillo (de los Zúñiga) y las calles de Peñaranda de Duero, la ermita románica del Santo Cristo o el monasterio de La Vid. Y a unos pocos kilómetros más están sitios como Lerma, Santo Domingo de Silos, el cañón del Río Lobos, las Hoces del Río Duratón o El Burgo de Osma.

Advertencia: el Ayuntamiento de Aranda de Duero me invitó recientemente a comer para contarme todo esto.

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