La detención por presunta apropiación indebida del máximo dirigente de Anesvad, José Luis Gamarra, pone de actualidad a esta ONG especializada en el tratamiento de la lepra en el Tercer Mundo. Su marketing agresivo le ha servido para atraer a más de 150.000 “clientes” pero también la han convertido en algo más parecido a una empresa que a una fundación sin ánimo de lucro.

Su utilización de temas como la pornografía infantil, especialmente a través de una lamentable campaña en la Red que recibió críticas de la Asociación de Internautas, no han hecho sino debilitar a esta entidad frente al resto de ONG. Pero pese a todo, Anesvad ha seguido captando socios y dinero, hasta convertirla en un mastodonte económico que factura más que muchas grandes compañías.

El asunto es muy grave. Según El Correo, podrían estar implicados varios directivos. Y lo peor es que no se han quedado con los beneficios de la ONG sino directamente con las aportaciones de los socios. Anesvad gestionaba 35 millones de euros, de los cuales sólo una parte terminaba en los países necesitados. Este caso no va a hacer sino dañar a todas las ONG, por lo que urge que se aclare lo antes posible.

Por cierto, la web de Anesvad recoge a Gamarra como miembro del patronato de la entidad, junto a otras personas, algunas de las cuales parecen sobrinos y familiares del propio detenido. Y otra curiosidad. Anesvad significa “A Nuestros Enfermos Servimos Viendo A Dios”. El fundador fue, en los años cincuenta, el padre del detenido, Francisco Gamarra.

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