Colocar una antena de telefonía móvil cuesta tres millones de pesetas en Granada y sólo un millón en Euskadi. Esa es la cantidad que Amena debe pagar a las comunidades de vecinos, tras una negociación previa, para poder instalar los repetidores en sus tejados.
La diferencia deriva de la escasa presión que los propietarios vascos de edificios realizan sobre los operadores para evitar posibles riesgos para su salud. Las dos excepciones son Elorrio y, sobre todo, Eibar, donde el Ayuntamiento, que ha sufrido una fuerte presión social, acaba de aprobar una reglamentación que obligará a todas las compañías a colocar sus torretas en un único emplazamiento alejado del casco urbano.
Mientras se determina ese lugar, operadores como Amena-Euskaltel están encontrando serias dificultades para atender en condiciones a sus usuarios. La compañía vasca reconoció recientemente que las comarcas del Alto y Bajo Deba tienen amplias zonas de cobertura nula, desde que Euskaltel decidió prescindir de los servicios de Airtel y Movistar.


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"Amena paga más por colocar antenas, pero sólo fuera de Euskadi"
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