Esta pasada semana un atunero de la empresa vasca Albacora fue atacado por Greenpeace cerca de las islas Fénix, en Kiribati. Los ecologistas protestaban así contra la pesca intensiva de pescado, que a su juicio, está esquilmando los caladeros. Otro incidente reciente, un secuestro, afectaba en el Indico a un buque ondarrés, lo que ha llevado el protagonismo a esta todavía potente industria vasca.

Lo cierto es que estos pesqueros se han desarrollado tanto que actualmente son auténticas fábricas. Así, según Greenpeace, el buque de Albacora es capaz de apresar más de 3.000 toneladas de atún en cada viaje, aunque el armador limita esta cantidad a 2.200 toneladas. Sea como fuere, Albacora es una de las principales empresas del sector en todo el Estado y tiene una importante presencia en los grandes océanos del mundo. Es, en fin, una gran multinacional con 1.500 trabajadores y una facturación superior a los 60 millones de euros.

Tiene un total de 28 buques y 2.000 empleados, que capturan anualmente más de 100.000 toneladas que se venden especialmente a conserveras vascas y gallegas. Societariamente, Albacora opera a través de varias empresas domiciliadas en diversas comunidades autónomas e incluso en Holanda. Aunque la matriz está en la Zona Franca de Cádiz, su capital está en manos de varias familias vascas y gallegas vinculadas al negocio conservero a través de Sálica y de Jealsa-Rianxeira. La facturación alcanzó los 78 millones de euros en 2008.

De hecho, el presidente de la compañía es Iñaki Latxaga (Sálica) y el vicepresidente es Jesús Alonso (Rianxeira). Sálica pertenece, además, a Albacora desde hace cinco años. Y es que la integración entre empresas conserveras y pesqueras es un proceso imparable, dada la enorme interrelación que existe entre ambos negocios. Pero Albacora ha ido incluso más lejos y ha comprado una participación en la compañía que le fabrica los buques.

Sálica (Sociedad Alimentaria Campos y Astorquiza) nació en 1998 de la fusión de dos conserveras bermeanas y hoy tiene plantas en Euskadi, Galicia y Ecuador. En su momento estuvo participada por el fondo de capital riesgo Talde y por la sociedad pública Neiker. La firma llegó a tener una participación en Canal Bizkaia. Sus productos incluyen los lomos, filetes, ventrescas, rodajas y precocinados de atún bajo las marcas Campos y Crukitunis.

El caso es que cuatro de las mayores conserveras del Estado tienen su origen en Euskadi. Además de Sálica, es el caso de Garavilla, más conocida por su marca Isabel. Esta conservera estuvo participada por el BBVA pero sigue en manos de la familia Garavilla. El año pasado inauguró una nueva planta en Mundaka, tras una inversión de 12 millones de euros. Al igual que Albacora-Sálica, tiene su propia flota atunera. Las otras dos están en Galicia: Calvo y Jealsa Rianxeira. También hay que mencionar aquí a Lomatum Trading, una plataforma pesquera de la que forman parte la Cofradía de Bermeo, Conservas Ortiz y Arrankoba.

Eso sí, el negocio no parece muy próspero y estas empresas tienden ya a envasar sus productos en otros países, cerca de los caladeros. Otros, como Ormaza de Bermeo, han cerrado sus puertas. Sobreviven también pequeñas conserveras como Yurrita (Mutriku), Cusumano (Bermeo), Ortiz (Ondarroa), Heisa (Berriatua), Dentici (Markina) o La Gaviota-Arroyabe (Bermeo).

Ranking de conserveras por facturación en 2007 (fuente: Alimarket):
1. Grupo Calvo: 375 mill. euros
2. Frinsa del Noroeste: 240
3. Garavilla: 230
4. Jealsa Rianxeira: 325
5. Bernardo Alfageme (Miau): 102,38
6. Salica: 73
7. Grupo Dani: 61
8. Ubago: 39,85
9. Ignacio González Montes (Popeye): 30
10. Cerqueira (Pay-Pay): 26,10

17. Conservas Ortiz: 36,5

27. Hermanos Echevarria Idoeta (Ederki): 10,5

35. Conservas La Gaviota (Lola): 6,18

37. Conservas Dentici (La Marquinesa): 4,75
38. Conservas Cusumano (Praiola): 6,5

44. Ormaza: 3

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