Esta semana se ha producido dos coincidencias en las complejas relaciones entre Iberdrola y el Gobierno Vasco. Por una parte, el Ejecutivo le ha abierto un expediente informativo a la eléctrica a causa de los recientes apagones. Por otra, el Gobierno ha prohibido a Eólicas de Euskadi, empresa participada por Iberdrola y por el propio Gobierno (!), crear un parque de molinos de viento en Ordunte.

La verdad es que esto último era un poco vergonzoso. A pesar de la radical oposición vecinal y ecologista y la decisión unánime de las Juntas de Bizkaia, la promotora del parque eólico seguía erre que erre. Ahora, por fin, el Gobierno Vasco veta de forma definitiva la construcción de estos molinos porque acarrearía “daños irreversibles”. Los buitres de Ordunte seguirán planeando tranquilos.

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