En Sopelana pusieron en marcha la OTA pese a la gran oposición vecinal. Los foros de Internet se llenaron de protestas y en las últimas elecciones el PNV, que controlaba el Ayuntamiento, sufrió un importante varapalo. Así que el alcalde ha decidido ahora suprimir la OTA. Está claro que, a veces, la democracia sí que funciona. Aunque si se hubiera preguntado su opinión a los ciudadanos a su debido momento, las cosas habrían sido más fáciles (y baratas).