ETA se ha cavado su propia tumba. Tras la suspensión del alto el fuego decretado hace dos semanas ha dado al traste con su última oportunidad para llegar a un arreglo medianamente satisfactorio. Estas son las razones por las que ya ningún gobierno, sea del color que sea, se sentará en una mesa a negociar con ETA, salvo que previamente las armas se hayan acallado para siempre.
1. Porque ya nadie le va a creer. La bomba de la T4 se produjo en medio de un alto el fuego.

2. Porque ha roto con la discreción, fundamental en cualquier negociación.

3. Porque la sociedad ha asumido el terrorismo como una “molestia”. No es su máxima preocupación.

4. Porque los políticos están más unidos que nunca. Entramos en una etapa de pactos de aislamiento tipo Ajuria Enea e incluso de compromisos del tipo “nunca más negociaremos”.

5. Porque su masa social cada día cree menos en las armas. Hay casos como el escocés que demuestran que los objetivos independentistas de ETA se pueden alcanzar por vías democráticas.