Es un tema que siempre me ha intrigado. Sobre todo, porque he visto sentencias de todo tipo. La última del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco que da por válido el despido de una empleada de una empresa de Eibar que, entre otras cosas, chateaba masivamente desde el curro.

Desde luego que habría que conocer los detalles, pero es un caso interesante. Al parecer, la ex empleada tenía el ordenador, el único de la oficina, lleno de programas de uso lúdico que había instalado por sí misma. Entre otros, el messenger y el MIRC, que utilizaba para chatear de forma intensiva.