Con su desparpajo habitual, Xabier Arzalluz ha sacado a la palestra un tema que nadie se atrevía a tocar en su partido: la carencia de estudios universitarios por parte de Patxi López. A su juicio, el candidato del PSE no está capacitado para ocupar la lehendakaritza “por su falta de formación y preparación”. Analicemos el tema.

Desde un punto de vista legal, la única limitación que establece el Estatuto de Autonomía es que el presidente del Gobierno de Vitoria-Gasteiz sea previamente miembro del Parlamento. De hecho, a diferencia de lo que sucede para el Ejecutivo de Madrid, ni tan siquiera tiene que ser residente en la Comunidad Autónoma. Según la Ley Orgánica de Régimen Electoral, sí debe tener la nacionalidad española (ver nota al final).

Ahora bien, ¿es necesario moralmente que un lehendakari tenga estudios universitarios? Yo creo que cada ser humano tiene una serie de valías y que un título no distingue a unas personas de otras. Puede ser un síntoma de que un sujeto ha sido capaz de trabajar duro (en algunas carreras) durante cinco o seis años, pero nada más. El título no proporciona una valía especial, tan sólo es un papel.

Pregunta Arzalluz si un empresario daría a Patxi López un cargo relevante de responsabilidad. Pues bien. Yo soy empresario y mi respuesta es que sí. Y no sólo eso, ya lo he hecho. En la empresa que dirijo hay una persona sin título universitario que desarrolla labores de alta responsabilidad. Lo importante para mí no es que haya pasado por las aulas sino que tenga los conocimientos que necesita, que haga su trabajo con pasión y que sea capaz de aguantar momentos de tensión.

Y lamentablemente la univesidad vasca no proporciona ninguna de las dos últimas cosas, si bien es cierto que puede ayudar. Es más, si Patxi López ha sido capaz de ganar unas elecciones internas para convertirse en candidato y de sobrevivir a varios comicios, creo que ha demostrado que está preparado para aguantar momentos de máxima tensión y que trabaja con pasión. Además, si ser lehendakari fuera una cuestión de formación, lo ideal sería que el puesto lo ocupara un científico de prestigio como Pedro Luis Etxenike.

Dicho esto, hay que poner algunos matices. Ya he expresado en este blog mi opinión sobre las carencias del líder socialista en ciertos campos. Los dos más relevantes son el económico y el idiomático. Está claro que Ibarretxe le supera ampliamente en estas áreas. Por el contrario, en nuevas tecnologías, está claro que Patxi López le lleva bastante delantera. No hay más que ver lo que ha sucedido con sus respectivos blogs tras el fin de la campaña electoral.

Por esto mismo, es muy importante que, si es el líder del PSE el que ocupa la lehendakaritza, se rodee de un equipo excelente en el campo económico. Personas con la trayectoria de Roberto Velasco, Milagros García Crespo, Joaquín Almunia o Luis Atienza deberían jugar algún papel en ese Ejecutivo. Quizás también Josu Jon Imaz. El momento lo exige. Más difíciles de corregir son sus limitaciones idiomáticas, especialmente en euskera. Es fundamental que Patxi López estudie a conciencia esta lengua, tal y como hizo Ibarretxe en su día, con resultados brillantes.

En lo que al inglés se refiere, es lamentable que ningún presidente del Gobierno central lo haya hablado correctamente. Ni González, ni Aznar (aunque mejoró después), ni Zapatero. Sin embargo, Ibarretxe lo utilizaba de manera excelente, aunque no tengo muy claro que lo haya usado demasiado. El tema idiomático es tan importante en Euskadi que todavía recuerdo cómo muchos estudiantes de Derecho de Deusto se pasaban a euskera solamente para que su profesor fuera Arzalluz, que prácticamente daba un aprobado general en su asignatura, que en castellano era la más dura de la carrera.

(Nota añadida) La Ley Orgánica de Régimen Electoral sí que establece algunas limitaciones a la hora de determinar quién puede presentarse a unas elecciones en un parlamento o ayuntamiento: no son elegibles los miembros de la Familia Real, los presidentes de órganos judiciales superiores y todos los jueces en activo, el defensor del pueblo, los altos cargos de los ministerios del Gobierno central, los jefes de misión en el extranjero, los militares, los policías (curiosamente, un ertzaina no puede ser parlamentario, salvo que renuncie a su puesto temporalmente), los delegados del gobierno y gobernadores civiles, los máximos responsables de la Seguridad Social, del ICO, del Banco de España, de RTVE y EITB y del Consejo General de Seguridad Nuclear, así como los presos.

(Actualización 11.10.09) Un reportaje de la edición de octubre de la revista junvenil ’943 magazine’, que está asociada al Diario Vasco, incide en el tema de los estudios de Patxi López. El lehendakari reconoce que no terminó la carrera y que en primer curso suspendió todas salvo Dibujo.

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