La mayor parte de los vascos no tienen ni idea de lo que fabrica Babcock & Wilcox, pero es muy probable que hayan oído hablar de esta compañía en más de una ocasión y casi siempre para mal. Y es que sus problemas financieros y laborales han sido la comidilla de la prensa de Bilbao desde principios de los ochenta. Aunque todo esto está a punto de acabar, como la empresa.
Está en concurso de acreedores y el portavoz del PSE en el Parlamento Vasco, José Antonio Pastor, dio por hecho su cierre en una reciente comparecencia. “Se firmaron unos compromisos con los sindicatos, por si la firma austríaca no respondía”, confirmó Pastor, dando a entender que los trabajadores no quedarán desamparados en el probable caso de que sea necesario cerrar la compañía.
Babcok & Wilcox, hoy Babcock Power España y popularmente “la Balco”, nació en 1918 en Sestao para fabricar grúas, calderas, hornos e incluso locomotoras de vapor, tractores, motores para barcos y camiones, con licencia norteamericana. Después pasó a dedicarse a la producción de tubos y derivados y finalmente aceros especiales y generales. En su capital figuraban las principales fortunas vascas a través de Altos Hornos de Vizcaya y de Hidroeléctrica Ibérica (actual Iberdrola), así como de los bancos de Bilbao y Vizcaya.
“La alianza entre una compañía eléctrica, un fabricante de bienes de equipo y la siderurgia más potente de Europa en el proyecto tenía poderosas razones de ser. En la planta de Sestao se fabricaron turbinas y calderas para la generación de electricidad, así como los hornos en los que se fundía el acero”, escribía recientemente Asier Díez Mon en Deia. Hay fotos de visitas de ministros y del Rey Juan Carlos.
Han ocupado su sillón presidencial personalidades de la historia empresarial vasca como Víctor Chávarri, Javier Ybarra Bergé o Pedro Careaga. Entre 1927 y 1969 fue dirigida por Leandro José Torrontegui, el que fuera director de la Escuela de Ingenieros de Bilbao, cuyo edificio hoy lleva su nombre. Y en los últimos años, a raíz de su absorción por parte del Gobierno central, ha estado a cargo de varios ejecutivos ligados a la política.
Uno de ellos, Eduardo Gorostiza, vinculado a Tubos Reunidos, le arrancó la parte más rentable, Productos Tubulares, y la convirtió exclusivamente en fabricante de bienes de equipo. Otro de ellos es Ramón Vecino, cuya hija se ha casado recientemente con el duque de Feria. Ninguno de ellos parece haber conseguido poner a la empresa firme y consolidarla para evitar que dependa del presupuesto público.
Todas sus novias privadas han salido ranas. Primero fue la noruega Kvaerner, que quebró en medio del proceso de venta. Después vino Borsig, que se quedó con 21 millones de ayudas públicas y no relanzó la compañía. Y finalmente se ha repetido la historia con la austriaca A-Tec, que también ha entrado en quiebra apenas seis años después de hacerse con Babcock.
¿Está gafada la firma vasca? No creo que sea el caso. Simplemente es una compañía que hace años que dejó de ser competitiva y que el Gobierno central no se ha atrevido a cerrar. Es cierto que se le intentó dar viabilidad comercial a través de la fabricación de calderas para plantas de producción eléctrica, pero siempre dependiendo de la tecnología de otros. Y permanentemente a costa del presupuesto público.
¿Por qué ha sobrevivido entonces tantos años? Por una parte, por el miedo de los políticos a cerrar una compañía muy relevante en la Margen Izquierda. Y por otra, porque Babcock ha sido una auténtica cantera de cargos socialistas. En su fábrica y en la cercana de La Naval, se fraguó el PSE. Allí trabajó Ramón Rubial, que entró en contacto en 1944 con la organización clandestina del PSOE precisamente en la planta de Sestao. Sus compañeros de partido Nicolás Redondo y Eduardo López Albizu, el padre de Patxi, trabajaban por entonces en La Naval. El socialismo le debe mucho a esta empresa.
Babcock llegó a tener 5.250 empleados en 1976, un año antes de su primera suspensión de pagos. Tras sucesivas reconversiones, ha ido adelgazando hasta quedarse con los menos de 400 trabajadores que tiene a día de hoy. Pero todos son demasiados para una empresa que, por limitaciones de Bruselas, no puede asumir más ayudas públicas y que ya no tiene carga de trabajo.
¿Se irán todos a la calle? Sí, pero probablemente con la vida asegurada. Y esto no es bueno, porque marca diferencias entre unos trabajadores privilegiados, los que estaban en el sector público, y otros, la gran mayoría, absolutamente desamparados. No olvidemos que hay otra histórica empresa vasca, Vicrila, que nunca ha dado problemas y cuya gestión ha sido asumida por los propios directivos, tras la decisión de la matriz de deshacerse de ella.
(Actualización 12.01.11) El consejero de Industria dice ahora que no asume el cierre de Babcock.
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18/09/2010
pues sí… menuda tripulación que salió de la balco..rubial…albizu…redondo… y de ahí o de muy cerca salió también corcuera, el lumbrera de la patada en la puerta que después paseó unos años por madrid bien cebado y engordado. Resultado. hoy todos podemos disfrutar con el legítimo “heredero” de estos “grandes hombres”: patxi, el lehendakari-trampa, trabajador donde los haya.
Politiquillos de mierda que no saben hacer la O con un canuto o gestores nefastos puestos a dedo. El que vale vale y el que no a dirección en Babcock. Así nos ha ido. Dos privatizaciones fraudulentas, vendidos a empresas ya en quiebra, sin ningun tipo de interés en relanzar la empresa. Primero la Borsig, quebrada a los nueve meses y despues los austriacos a los que nos regalaron a cambio de la fabricación de los Eurofighters Typhoon.
ESto es un autentico delito. Deberían acabar con los huesos en la carcel por chorizos y triperos.
Sarita.
LOS PORQUÉS DE LAS MOVILIZACIONES DE LA PLANTILLA DE BABCOCK
Después de más de tres años de paz social, desde el pasado mes de mayo 2010, la Plantilla de Babcock Power España, anteriormente denominada Babcock Wilcox Española, con su Comité de Empresa al frente y los Sindicatos en él representados, venimos realizando una campaña de movilizaciones, con el objetivo de llamar la atención de las Instituciones y los responsables políticos en particular y de la opinión pública en general, sobre la grave situación por la que atraviesa Babcock, como consecuencia de los reiterados incumplimientos de los compromisos industriales asumidos.
Las trabajadoras y los trabajadores de Babcock, asistimos desde que se inició este mal llamado “proceso de privatización”, hace casi una década, a un lento pero constante proceso de descapitalización industrial de nuestra empresa; humana, financiera, tecnológica, y comercial. Ni los alemanes de la Borsig, que lejos de apostar por Babcock presuntamente robaron más de 21 M € de Ayudas de Estado, destinadas para el relanzamiento de la empresa, ni los austriacos de A-Tec. Industries / AE&E, anteriormente ATB, han demostrado interés por su relanzamiento industrial. Todo lo contrario, y SEPI lo ha consentido.
En 2001 se aprobó, por las Autoridades Comunitarias y el Gobierno, un Plan Industrial dotado de ingentes cantidades de Ayudas de Estado, que tenía que llevar a cabo el Grupo alemán Babcock Borsig AG, al que SEPI transfirió las acciones de Babcock y sobre el que debía realizar el preceptivo seguimiento.
Este Grupo, “un gigante con pies de barro”, que ya se encontraba en quiebra en 2001, tal y como reconoció el Administrador Judicial, entró en insolvencia en julio de 2002; a los escasos nueve meses de su entrada en Babcock. En 2004, después de que las acciones de Babcock estuvieran cerca de dos años en manos de un Administrador Judicial en Alemania, SEPI autoriza la transferencia de las acciones a favor de ATB, hoy denominado A-Tec. Industries, un grupo austriaco que no ha cumplido ni uno solo de sus compromisos industriales para el desarrollo de Babcock, y el Gobierno aprueba entonces una subrogación a favor de los austriacos. La Comisión Europea aprueba la operación. SEPI le ha entregado más de 100 M € de Ayudas de Estado, sin haberle exigido a cambio el cumplimiento de sus compromisos. En febrero de 2004 el accionista nombra a un Consejero Delegado de nacionalidad austriaca. En 2007, tras una nefasta gestión, nombra a una Dirección española; que desgraciadamente continúa hoy día, y que como se verá más adelante ha hecho “buena” a la anterior.
El 1 de agosto 2008 se aprobó, en Consejo de Ministros una nueva modificación del Plan, de la que no existe resolución pública aprobatoria de la C.E.. Sin embargo, dicha modificación, que se hace para “garantizar el futuro y la viabilidad de Babcock”, o como afirmó el propio Gobierno: “Los compromisos adicionales de naturaleza industrial, tecnológica, financiera, comercial y laboral adquiridos por BPE y su titular en el acuerdo que hoy se autoriza contribuyen a reforzar el objetivo de viabilidad a medio plazo de BPE”.
tampoco se han cumplido; como lo demuestran las enormes pérdidas acumuladas entre 2008 y 2009 , cerca de 50 M€, y la prácticamente nula cartera de pedidos; y esto a pesar de la crisis económica en unos años en los que el negocio de Bienes de Equipo ha experimentado una demanda sin parangón en el conjunto del Estado, así como en los países emergentes.
En la actualidad están en vigor unos acuerdos, suscritos en 2008, hasta mayo de 2011, que se basan en la referida modificación, que podemos denominar como “nuevo plan industrial”, que conllevó un recorte de plantilla de 111 trabajadores, y nos encontramos con un accionista que no sólo no satisface mínimamente sus compromisos, sino que tiene para Babcock diseñado un plan de liquidación más allá de aquella fecha; una SEPI que irresponsablemente se lo consiente, y una Dirección que ha perdido toda autoridad y credibilidad entre la Plantilla.
Evidentemente la responsabilidad máxima de todo este fracasado “proceso de privatización” es de SEPI; de A-Tec. Industries y de la Dirección como brazo ejecutor. A todos ellos les une el mismo interés; a la SEPI deshacerse de un problema que ha generado con sus desafortunadas y erróneas decisiones, a A-Tec. Industries liquidar la empresa; para después tratar de dar un “pelotazo” inmobiliario con los muchos metros cuadrados de terrenos que tiene la Babcock; y a la Dirección porque pretende, a partir de un cierre de la empresa hacerse con el control de los restos que queden.
Cualquier observador imparcial, de todo este despropósito de “privatización” fallida, se preguntaría ¿cómo es posible que una empresa que pierde tanto dinero haya supervivido a este proceso liquidacionista tanto tiempo?. La respuesta es más sencilla que la pregunta: No ha habido apuesta industrial para el fortalecimiento de Babcock; porque el eje de decisión de los Bienes de Equipo había que desplazarlo fuera de Vizcaya, y en consecuencia ha “pervivido” gracias a las aportaciones de SEPI. En el momento que SEPI dejó de aportar, y sin proyecto industrial, la Babcock entra en picado hacia su liquidación. Este no ha sido un proceso sobrevenido ni imprevisto; ha sido premeditadamente diseñado y ejecutado.
Ejemplo de lo anterior lo constituye la actual Dirección. Al frente han situado a un Consejero Delegado que se empecina en demostrar permanentemente que carece de las más mínimas habilidades directivas; que no sólo ha perdido autoridad entre la gran mayoría de la plantilla, sino que además no tiene la más mínima credibilidad a nivel bancario, institucional, político y empresarial. A su lado tiene a una conocida liquidadora; que sólo sabe, y no mucho más que cualquier contable, de números; de recortar, de reducir; que no sabe construir ni crear, y que además por su total desconocimiento en materia de recursos humanos, aunque es también la Directora de estas tareas, ha puesto la gestión de las relaciones laborales en manos de un conocido bufete de Bilbao, Garrigues, que cobra una minuta anual en torno a los cien mil euros, y con el que ya contó para liquidar la anterior empresa de la que la echaron.
Además esta Dirección que falta a la verdad de manera patológica, no entiende lo que significa “el principio de buena fe” que debe presidir las relaciones laborales, y busca sacar provecho particular con un victimismo grotesco para justificarse a si misma ante los que tiene que rendir cuentas. Niega la realidad para no tener que asumir responsabilidades; y esto le viene muy bien tanto a SEPI como al accionista.
La “gestión” de esta Dirección se resume en lo siguiente:
Incumplir los Planes Industriales diseñados por ellos mismos. Lo que en 2008 eran compromisos adquiridos con los trabajadores y trabajadoras, con la SEPI y con el accionista, ahora son “objetivos” que no se han podido alcanzar, y sin embargo afirman que el Plan se está cumpliendo, cuando las Cuentas de Resultados salvadas con Prestamos Participativos (de dudosa legalidad) la Cartera de Pedidos, y las relaciones laborales demuestran justo lo contrario.
Incumplir el Convenio Colectivo en cuestiones tan sensibles como las salariales, (a los trabajadores de convenio se les quita todos los meses el 10% de su salario, y las tablas salariales en 2010 están como las de 2007). Aplican a rajatabla aquellos capítulos que más benefician a sus intereses; como por ejemplo el IGA (Indice General de Absentismo). La ley del embudo es la única que respetan fielmente. Jamás, en la historia de Babcock, una Dirección tuvo tantos litigios en los Tribunales y la Inspección de Trabajo como la actual. Pero es lógico, hay que justificar la minuta de Garrigues. Cuanto más litigiosidad más factura este Bufete. ¿Tendrá participación en el negocio la propia Dirección?.
Incumplir la ley laboral vigente en el Estado: El Estatuto de los Trabajadores.
Despreciar, de manera reiterativa con muy mal estilo y una falta absoluta de educación a las trabajadoras y trabajadores, y a su Representación Legal; es decir al Comité y a los Sindicatos a todos los niveles.
Tensionar permanentemente a la Plantilla; alterando, de manera unilateral con razones infundadas, como el tiempo ha puesto en evidencia, los calendarios laborales, las vacaciones de los trabajadores y trabajadoras, los horarios, etc..
Dar de baja a la Babcock de Asociaciones como, por ejemplo, la principal Asociación Empresarial de Euskadi, la Federación Vizcaina de Empresas del Metal, (FVEM), con más de 1300 empresas asociadas y cerca de 40.000 trabajadores, para “ahorrarse” poco más de 600 € al mes. Además darse de baja de esta Asociación supone de inmediato no pertenecer ni a la Confederación Empresarial de Bizkaia ni a la Confederación Vasca. Total “¿para qué?”, como suelen afirmar.
Dañar la imagen de Babcock ante las Instituciones vascas, la Inspección de Trabajo y los Tribunales de Justicia; al despreciar apoyos institucionales, engañar y tergiversar respectivamente.
Manifestar abierta e irresponsablemente, ante grupos de empleados, que la situación de Babcock es por culpa de la Plantilla y su Comité.
Premiar con horas gratis pagadas, con cafelitos y vermuts incluidos, a los mandos que no secundan las movilizaciones a las que acude mas del 95% de la Plantilla. En algo se han de diferenciar siempre los esquiroles.
Desmotivar a la Plantilla con actitudes vejatorias, intimidatorias, propias de tiempos felizmente superados, atentando contra la dignidad personal de muchos trabajadores y trabajadoras de Babcock.
Mantener una subactividad laboral por su demostrada incapacidad para traer trabajo a la Babcock. Así como traer pedidos con pérdidas.
Eliminar Líneas de Negocio; como la División de Energía, incluida su ingeniería, y reducir a la mínima expresión la de Válvulas, así como auspiciar la deslocalización del producto gasificación, del que Babcock era líder a nivel mundial hasta hace tres años; justo el tiempo que lleva esta Dirección en el cargo.
Suprimir las ayudas que durante más de dos décadas existían en Babcock, y que están reguladas, en apoyo al aprendizaje del Euskera por parte de las trabajadoras y trabajadores, como idioma autóctono en Euskadi, y para cubrir el expediente tratar de sustituirlas por unos cursos rígidos, como si la empresa fuera una academia, que en el pasado se demostraron ineficientes.
Afirmar ante el Comité de Empresa que el accionista no confía en Babcock; que no contamos para nada en el grupo, y que “en 2004 ATB era una cuadrilla de chatarreros”.Además asegurar que el accionista no va a traer un solo contrato a Babcock, porque mucho antes se los daría a otras empresas del grupo que también están encajadas en Fabricación dentro del grupo.
Culpabilizar a la Plantilla de la no llegada del contrato de Energía Solar, primero alegando que nuestra mano de obra es muy cara y posteriormente apelando a la falta de normalidad laboral, y resulta que ese contrato es adjudicado a una empresa de Burgos, con una oferta un millón de euros más cara que la nuestra con una absoluta paz social en Babcock. En este contrato la Dirección ha dado su auténtica talla de “negociadores”. Unos lumbreras.
Realizar contratos laborales fraudulentos engañando al afectado, al Comité de Empresa y a la Autoridad laboral, lo que supuso en 2010 dos sanciones a la empresa de la Inspección de Trabajo de Vizcaya de más de 1000 €. Recientemente, no han renovado el contrato al trabajador afectado, al que se le había formado y que ha demostrado una enorme valía profesional, reconocida, en su paso por Babcock. Esto no es apostar por el futuro.
Mantener durante dos años, 2008-2010, falsedades en los informes de los dos accidentes mas graves que hemos tenido en los últimos años en Babcock. Asumiendo esta decisión personalmente Iñaki Abellanal y Teresa Palomera en reunión con el Comité de Empresa. Teniendo que intervenir la Inspección de Trabajo para conseguir que se recogiera en los informes lo realmente sucedido, y apercibir a la empresa por lo reflejado en documentos oficiales.
Consentir que de manera permanente roben y asolen instalaciones que la propia Dirección ha abandonado, desprotegido y quitado las más mínimas medidas de seguridad, también para “ahorrar”, haciendo caso omiso a las reiteradas demandas del Comité de Empresa para evitar este tipo de actos. Para justificarse así misma la Dirección ha llegado a manifestar al Comité cosas como las siguientes: “que nos roben todo de una puta vez”,o “¿robos?, ¿robos?, ¡si roban en todos los sitios!”, ¿y qué queréis que hagamos?. El abandono del Laboratorio, del que el Consejero Delegado es el máximo responsable, ha supuesto la muerte por electrocución de una persona ajena a la empresa, y actos vandálicos que han convertido uno de los mejores laboratorios industriales del País en una auténtica ruina; por la dejación, y la falta de gestión empresarial.
Faltar a la verdad a las Autoridades policiales de Euskadi, a la SEPI y al accionista respecto a que el Comité de Empresa organizó un manifestación ante el domicilio particular del Consejero Delegado. Esto es radicalmente falso, y el propio Consejero lo sabe. El Comité ha organizado marchas por todos los municipios de la Comarca en la que se encuentra Babcock , y ha recabado y obtenido de todos los Ayuntamientos, (Trápaga, Ortuella, Sestao, Portugalete, Santurtzi, Barakaldo, Gallarta, y Abanto y Zierbena), y por unanimidad de todos los grupos políticos, un apoyo explicito a las justas reivindicaciones de la Plantilla. Es evidente que esta patética actitud del Consejero Delegado obedece a la necesidad de sacar partido interesado y particular, ante SEPI y el accionista, utilizando un victimismo impropio de alguien que ostenta, al menos en teoría, una responsabilidad de dirección.
Demostrar tener un odio visceral hacia todo lo que significa el ámbito sindical, la representación de las trabajadoras y los trabajadores; porque ello les impide ejercer “el ordeno y mando”. No saben negociar, ni con el Comité ni con los clientes , ni con los proveedores; porque para esta Dirección negociar es igual a imponer. Es más, ante el Comité, el propio Consejero Delegado ha llegado a reconocer que lleva una vena fascista dentro que a veces le sale fuera. Por su parte la Directora que está a su lado manifestó, también ante el Comité, que para ella el modelo de relaciones laborales preferido es el de los Estados Unidos. Lo que no alcanzamos a entender es por que ha venido a una empresa de Bizkaia.
Esta Dirección ha colaborado muy activamente en la descapitalización sobre todo humana, comercial, tecnológica y financieramente, de la Babcock.
Después de este breve resumen del papelón que esta Dirección está desempeñando en Babcock, no tenemos más remedio que transmitir la enorme falsedad que, también de manera interesada, manifiesta a todo aquel que le quiere escuchar, que por cierto cada vez son menos.
Dice la Dirección: “El Comité de Empresa quiere cerrar la empresa para que se activen unas garantías y se vean ellos beneficiados”. Miente el Consejero y el lo sabe, y además se contradice porque a renglón seguido añade. “Es imposible que las garantías se activen antes de mayo de 2011”. ¿En qué quedamos?. Si es imposible es imposible. ¿Cómo vamos a querer cerrar nosotros la empresa para luego conseguir algo imposible?. El Consejero Delegado considera, como así ha manifestado en reuniones con mandos de la empresa, que todos los miembros del Comité son poco menos que imbéciles. Pero lo más esperpéntico es acusar al Comité de querer cerrar la empresa quien ha sido seguramente una de las direcciones más nefasta de Babcock en sus más de noventa años de existencia.
Precisamente lo que se está exigiendo es todo lo contrario, y por ello las movilizaciones programadas por el Comité, así como la acción institucional que está desplegando van en esa dirección. Exigimos un FUTURO para Babcock y la Plantilla. La Dirección ha manifestado ante mandos de la empresa que en junio de 2011 se liquida la compañía. Curiosa manera de apostar por su futuro. No favorecen en nada este tipo de afirmaciones.
En cualquier caso ¿Desde cuándo las movilizaciones de trabajadoras y trabajadores para exigir un futuro industrial que se pretende arrebatar son contrarias a los intereses de ese mismo futuro?. En todo caso, lo serán hacia quienes anteponen intereses espurios a los de la Plantilla y el propio futuro industrial de la empresa.
Y esta Dirección que ha perdido, si es que alguna vez la tuvo, la más mínima dignidad que se debe exigir a quien dirige una empresa tiene la desvergüenza de acusar a la Plantilla y al Comité de lo que ellos tienen en su agenda encomendado por sus superiores. Evidentemente necesitan recurrir a la falsedad para ocultar sus verdaderas intenciones.
Matizar que cuando nos referimos a la Dirección estamos aludiendo fundamentalmente al Consejero Delegado I.Abellanal, y a su Directora T.Palomera; porque realmente, con su visión anticuada y desfasada de cómo se debe gestionar actualmente una empresa, centralizan todo “el poder” en sus personas, impidiendo con ello que la empresa funcione de manera descentralizada, ágil y eficazmente. En Babcock no se compra ni un bolígrafo sin que lo firme el Consejero Delegado, y así no se puede funcionar.
Para toda la Plantilla esta Dirección, que no es más que el brazo ejecutor de las decisiones que toman desde SEPI y A-Tec. Industries, es el ejemplo de modelo de empresa que tenemos, un modelo que se ha demostrado agotado; porque se carece de proyecto industrial, de gestión empresarial, y de unas relaciones laborales normalizadas.
Pero no nos engañemos, el problema no es sólo la Dirección, es parte importante del problema que tenemos, porque son los ejecutores de decisiones tomadas en Madrid y en Viena, y por ello no pueden ser parte de la solución que se pueda dar a esta empresa. Si el accionista, según SEPI, apuesta por el futuro de Babcock lo disimula muy bien, porque si eso fuera cierto, entre otras cosas, no contaríamos con este “equipo directivo”.
No se trata de quitar a unos para poner a otros para que nada cambie; se trata de construir un proyecto industrial creíble dirigido por quienes tengan suficiente capacidad y liderazgo para llevarlo a cabo; sabiendo dirigir y crear un equipo humano, que no avasalle con sus decisiones, sino que convenza, y tenga la suficiente templanza para dar la necesaria seguridad interna y externamente.
Por todo esto exigimos que se abra de inmediato una mesa de negociación entre todas las partes implicadas: SEPI, el accionista, y la Parte Social, no solamente para conocer que opinión le merece a SEPI, como es su obligación, el grado de “cumplimiento” de los compromisos que el accionista asumió, sino fundamentalmente para entre todos buscar la mejor solución posible que impida que una empresa como Babcock, que genera más de mil puestos de trabajo entre directos e inducidos termine desapareciendo en una Comarca como la Margen Izquierda-Zona Minera / Ezkerraldea ya de por si muy castigada por los sucesivos procesos de reconversión que ha sufrido.
Lo mejor de Babcock son los trabajadores. Animarse, montad una cooperativa, arrendais las instalaciones a la propiedad y a reflotar la empresa, que eso esta “chupao” para vosotros.
http://www.elconfidencialdigital.com/Articulo.aspx?IdObjeto=27381
Si no carga el link, introduce en el buscador de El Confidencial la palabra Guggenheim y abre el primer articulo y alucina.
Increible, aunque la mitad de lo que dice el articulo no fuera cierto o fuera matizable … Increible !
Menuda se está montando poco a poco en Euskadi subvencionada con nuestros impuestos !
Cuando se va a abrir un debate sobre el coste economico y social de la valancha de MENAs, sobre todo de origen Magrebi que esta experimentando el Pais Vasco lo insostenible de la misma.
Tan poco maduros somos como sociedad que no podemos encarar debates tan urgentes por el miedo a ser tildados de esto o lo otro?
El debate es URGENTE y ya esta en la calle Sres. Politicos y Periodistas.
El pse va a cerrar la gran cuna del socialismo vizcaíno. Bien por Patxi, les va a dejar una prejubilacion y pensión que no tendría ningún otro vasco.
A predicar con el ejemplo, si hay que cerrar, se cierra!!
Y mas gente a vivir de los demás!!
Desde luego, esta empresa se tendría que haber cerrado cuando murió Franco.
a ti te tenia que haber encerrado Franco!que pasa, que en este pais no se prejubila o jubila nadie mas que los de balco? o tu que piensas, estar trabajando hasta morirte? cuanto tu te pre o jubiles (si no lo estas ya), tambien viviras de los demas o no?